martes, 11 de mayo de 2010

Ese infierno llamado coaching.


Cada vez que diseño mi infierno personal, lo veo claro: va a tener varios salones, o galerías, al estilo de la divina comedia, de Dante. En el primero me va a recibir una tuna compostelana dirigida por Jota Mario Valencia. Va a ser terrible. Luego, un buffet inmenso, donde se me presenta un mostrador gigantesco lleno de gelatinas de pata con jugo de tomate de árbol. El tercero va a ser una serie de televisores gigantes, donde indefectiblemente el Real Madrid pierde por goleada con el Barcelona. El cuarto, un viaje eterno a comprar ropa con mi esposa. Ella se mide piezas de todos los colores y no se decide por ninguna. Salimos veinte horas después, diciendo que nada le gusta. Luego voy a entrar a un kinder donde me toca cuidar una multitud gigante de niños de tres años que no son míos. Pero luego aparece el peor salón, el más infernal: entro en un café ocupado por mesas infinitas, todas ellas con una silla ocupada por un coach, y al frente, una silla para mí. Lo primero será sentarme y recibir la pregunta obligada: ¿ Cómo estás ? a lo que yo respondo...¡ Muy bien ! ...y luego viene la inevitable apelación del omnipotente coach: ..."No, en serio, cómo estás ?. Luego vendrán preguntas cómo...¿ Por qué no te das permiso de mirar tu problema desde otra perspectiva ?....o....¿Te hace click o te resuena lo que te estoy diciendo ? Y luego de tres horas de cafés infinitos y preguntas absurdas, el coach saldrá con cara de vencedor y bolsillo lleno del último salón de mi infierno personal, cobrándome trescientos mil pesos por hacerme preguntas que, en cualquier domingo o en cualquier tarde para matar el tiempo con algún amigo harían parte de una conversación normal, tranquila, sencilla, y sobretodo, sin ínfulas de querer cambiarle la vida a nadie....

Ya nadie espera !!!


Añoro los tiempos en que la gente esperaba sin nada que hacer...los tiempos en que esperar era esperar. Era bonito. La gente miraba al infinito, se amarraba varias veces el zapato, filosofaba sobre la vida, se quitaba motas del saco. Ahora ya no. Se acabaron los tiempos de la espera, los tiempos de la soledad. Ahora nunca estamos solos y es terrible. Siempre estamos rodeados de amigos artificiales, ya sea porque abrimos el feizbuk con nuestro blackberry o nuestro computador personal, o tomamos el celular y llamamos a alguien diciendo que lo estábamos pensando en actitud egoísta porque no es verdad que lo estemos pensando....es que nos produce una terrible angustia el estar sólos. Ya no hay vacíos de despecho o días en blanco mirando las gotas que se resbalan por la ventana pensando en la ausencia de alguien. Por que ahora vivimos artificialmente ocupados y estresados, llenos de trabajo y de amigos feizbukianos y twiterianos. Pero haga la prueba un día: dedíquese a esperar a la vieja usanza. A esperar sin blackberries ni celulares ni chats ni twitters ni feizbuk. Y verá que es bonita la vida en soledad, sabiendo que al final lo único que cuenta es uno mismo, que es, al fin, uno de los pocos amigos que nos queda, de verdad.

Bienvenidos a la Hojita de Parra


Bienvenidos a este blogcito !

Lo único que contiene son pequeños textos sobre lo que van produciendo mis inquietas neuronas....aquí se recogen insomnios, delirios, neurosis, infamias, frustraciones y calumnias producidas por mis escasos mil trescientos gramos de cerebro, atrofiado en parte por la paternidad, el matrimonio, la entrada en el cuarto piso y el exceso de vino.

Espero que lo disfruten y lo miren en sus ratos libres !

D.-